Biotech Spain  Noticia


11/03/2011 Número de visitas: 7435
Avanzando en la reparación del sistema nervioso.
Los mecanismos de reparación de las lesiones en el sistema nervioso central son ahora un poco más claros, al haberse identificado una población concreta de astrocitos capaces de restaurar la función nerviosa y motora en lesiones medulares experimentales.
 
Nuestro cuerpo tiene una asombrosa capacidad de repararse a sí mismo. Todos tenemos una experiencia directa del pequeño milagro que ocurre en nuestro organismo cada vez que sufrimos algún tipo de herida. Cuando esto ocurre, el cuerpo humano pone en marcha mecanismos destinados a regenerar la piel que falta, taponar fugas en los vasos sanguineos, restaurar la circulación y reparar fracturas en los huesos.

Esto es generalmente cierto para la inmensa mayoría de tejidos del organismo, excepto un caso de sobra conocido: el sistema nervioso. Las neuronas adultas que lo componen son incapaces de dividirse y como consecuencia, si sufren algún daño, simplemente no pueden regenerarse.

Por esta razón, a pesar de los espectaculares avances médicos, los profesionales de la salud aún son incapaces de lidiar con las lesiones traumáticas del sistema nervioso, como por ejemplo las lesiones medulares. En estas lesiones, se interrumpe de forma permanente la comunicación nerviosa de la línea principal del cuerpo, la médula espinal.

Sin embargo,de hecho las lesiones medulares cicatrizan, como consecuencia del trabajo de unas células especiales del tejido nervioso con capacidad regenerativa. Estas células forman la glía y vienen a ser las "proveedoras de servicios" de las neuronas, a las que dan soporte, alimento y protección. Las células madre precursoras de las células de la glía están presentes en el tejido nervioso y son capaces de dividirse y generar células de la glía maduras, que sustituyen a las neuronas perdidas en las lesiones nerviosas. Lamentablemente, estas células de la glía no pueden ejercer las funciones de las neuronas, por lo que la comunicación queda interrumpida de manera irreversible a pesar de la "cicatriz" construida por la glía.

Sin embargo, no todo está perdido: dentro dela glía, hay un tipo celular denominado astrocito, por su curiosa forma estrellada al ser visto en un microscopio. Los astrocitos son el componente mayoritario de la glía y forman un armazón que rodea y sostiene a las neuronas en el sistema nervioso. Al ser los principales responsables de la cicatrización del tejido nervioso, han sido tradicionalmente objeto de estudio en la búsqueda de formas de regenerar el tejido nervioso dañado.

Recientemente ha sido publicado un estudio que utiliza astocitos derivados de precursores embrionarios humanos, logrando regenerar lesiones medulares experimentales realizadas en ratas. No es el primer estudio que utiliza glía para intentar reparar este tipo de lesiones. Ya se ha probado anteriormente (con espectaculares resultados en animales de experimentación) la capacidad de la glía envolvente olfatoria para regenerar las lesiones medulares. Sin embargo, este estudio refina los conocimientos anteriores, ya que establece una distinción: hay una subpoblación específica de astrocitos que es la encargada de lograr una regeneración robusta, y lo que es más importante, la recuperación del movimiento corporal perdido tras la lesión.

Los investigadores han llegado a esta conclusión derivando diferentes tipos de astrocitos a partir de los mismos precursores. Para ello, han aislado estos precursores a partir del tejido nervioso de embriones y los han diferenciado a dos tipos de astrocitos distintos utilizando diferentes factores de crecimiento. De esta forma, han identificado una subpoblación de astrocitos que sí es capaz de regenerar la lesión, mientras que la otra no lo consigue.

Como demuestran los resultados, no todos los astrocitos humanos son iguales cuando se trata de reparar el sistema nervioso. Las implicaciones clínicas de estos resultados son claras: no sólo bastará con obtener los precursores necesarios, sino que seguramente, habrá que tratarlos y diferenciarlos específicamente antes del implante.

Sin embargo, quizá lo más importante es que este estudio se acerca un poco más a un tratamiento real porque utiliza astrocitos humanos implantados en ratas: y si funcionan tan estupendamente bien en estos animales, cabe esperar que funcione también en nosotros. Sólo los ensayos clínicos podrán responder a esta pregunta, pero no cabe duda de que el futuro es ahora un poco más prometedor para los afectados por las lesiones medulares.
 
 
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Células nerviosas